• Mujer con enrojecimiento en la piel del rostro junto a ilustración de la estructura cutánea en sección

    Factores que alteran la piel

    Factores internos y externos que influyen en el equilibrio y la salud de la piel

LA PIEL RESPONDE DE FORMA DIRECTA A FACTORES EXTERNOS E INTERNOS, Y SU ALTERACIÓN SOSTENIDA PUEDE AFECTAR A SU FUNCIÓN PROTECTORA

Aunque la piel está preparada para protegernos, su equilibrio puede alterarse por muchos motivos. Algunos son externos, como la radiación solar o la contaminación; otros son internos, como los cambios hormonales, el estrés o la predisposición individual. Cuando estos factores se acumulan o se mantienen en el tiempo, pueden favorecer la sequedad, la sensibilidad, la inflamación o la aparición de patologías cutáneas concretas.

ÍNDICE

Factores externos
Factores internos
Alteración de la barrera cutánea
Inflamación cutánea
Infecciones y alteraciones visibles

Factores externos

La radiación UV, la contaminación, el viento, el frío, el calor o los cambios bruscos de temperatura pueden afectar a la barrera cutánea y acelerar el deterioro de la piel. También pueden alterar su hidratación, volverla más reactiva y favorecer la aparición de rojeces, manchas o brotes.

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Factores internos

La piel también refleja lo que ocurre en el interior del organismo. Las hormonas, el estrés, el descanso insuficiente, la alimentación o determinadas enfermedades pueden influir en la producción de sebo, en la hidratación, en la sensibilidad cutánea y en la tendencia a sufrir brotes o inflamaciones.

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Alteración de la barrera cutánea

Cuando la barrera cutánea se debilita, la piel pierde agua con más facilidad y queda más expuesta a la irritación. Es entonces cuando aparecen signos frecuentes como sequedad, aspereza, escozor, tirantez o mayor reactividad frente a cosméticos y factores ambientales.

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Inflamación cutánea

La inflamación es una respuesta natural del organismo ante una agresión, pero cuando se vuelve persistente puede convertirse en la base de distintas enfermedades dermatológicas. Enrojecimiento, picor, descamación, sensibilidad o lesiones visibles son algunas de sus manifestaciones más habituales.

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Infecciones y alteraciones visibles

La piel también puede alterarse por infecciones bacterianas, víricas, fúngicas o parasitarias. Estas afecciones pueden manifestarse con picor, lesiones, descamación, enrojecimiento o cambios visibles en la superficie cutánea, y requieren un diagnóstico adecuado para orientar bien el tratamiento.

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Regulación térmica y sensibilidad

La piel ayuda a regular la temperatura corporal mediante mecanismos como la sudoración, la vasodilatación y la vasoconstricción. Además, contiene terminaciones nerviosas que nos permiten percibir el tacto, la presión, el dolor o la temperatura, lo que la convierte también en un órgano sensorial.

Cuando estos mecanismos se alteran, pueden aparecer molestias como picor, enrojecimiento o mayor reactividad frente al calor, el frío o el ejercicio físico. 

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