Después de que un grano desaparece, es frecuente que permanezca una marca roja, rosada, marrón o más oscura que la piel circundante. Estas manchas aparecen como consecuencia de la inflamación producida por el acné y pueden tardar semanas o meses en desaparecer.
La buena noticia es que muchas de estas marcas son planas y no son verdaderas cicatrices. Proteger la piel del sol, controlar los nuevos brotes y evitar manipular los granos son medidas fundamentales para prevenirlas y favorecer su desaparición.
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Conclusiones
Las manchas después del acné son frecuentes y no deben confundirse necesariamente con cicatrices. Muchas corresponden a cambios temporales de pigmentación que pueden ir desapareciendo progresivamente.
Controlar el acné, no manipular los granos, proteger diariamente la piel del sol y utilizar tratamientos adecuados ayuda a prevenir nuevas marcas y favorece un tono más uniforme.







