• Mujer con herpes labial aplicando con cuidado un bálsamo labial neutro frente a un espejo

    Herpes labial

    Fases, contagio y tratamiento

EL HERPES LABIAL ES UNA INFECCIÓN FRECUENTE CAUSADA POR EL VIRUS DEL HERPES SIMPLE

El herpes labial es una infección vírica muy frecuente que suele aparecer en forma de pequeñas ampollas alrededor de los labios o en la zona próxima a la boca. A menudo comienza con una sensación de hormigueo, picor, escozor o tirantez antes de que la lesión sea visible. Después pueden aparecer vesículas, úlceras superficiales y, finalmente, costras.

La causa más habitual es el virus del herpes simple tipo 1, conocido como VHS-1, aunque en algunos casos también puede intervenir el virus del herpes simple tipo 2. Una vez que el virus entra en el organismo, puede permanecer inactivo en las células nerviosas y reactivarse más adelante, dando lugar a nuevos brotes en la misma zona o en una zona cercana.

Aunque no existe una cura definitiva que elimine el virus del cuerpo, sí hay tratamientos que pueden ayudar a aliviar los síntomas, acortar la duración del brote y reducir las molestias cuando se utilizan correctamente.

Índice:

  1. Qué es el herpes labial
  2. Fases del herpes labial
  3. Cómo se contagia el herpes labial
  4. Factores que pueden activar un brote
  5. Opciones de tratamiento
  6. Qué no conviene hacer durante un brote
  7. Cuándo consultar con un profesional sanitario
  8. Conclusión
Mujer con herpes labial aplicándose bálsamo labial

Qué es el herpes labial

El herpes labial, también llamado calentura o herpes simple labial, es una infección causada por el virus del herpes simple. Se manifiesta con mayor frecuencia en los labios, el borde de la boca o la piel cercana, aunque el virus puede afectar también a otras zonas.

Muchas personas entran en contacto con el virus durante la infancia. En algunos casos no aparecen síntomas o estos son tan leves que pasan desapercibidos. Sin embargo, tras la primera infección, el virus puede quedar latente y reactivarse ante determinados desencadenantes, como fiebre, estrés, cansancio, exposición solar intensa, cambios hormonales o bajada de defensas.

El herpes labial no debe confundirse con una simple grieta, una herida por sequedad o una irritación puntual. Su evolución suele seguir un patrón bastante reconocible, con fases sucesivas y una tendencia a repetirse en algunas personas.

Cuatro fases visuales del herpes labial

Fases del herpes labial

El herpes labial suele evolucionar en varias fases. No todas las personas las perciben con la misma intensidad, pero conocerlas ayuda a identificar el brote desde el principio.

1. Fase inicial: hormigueo, picor o escozor

Antes de que aparezcan las ampollas, muchas personas notan una sensación localizada de hormigueo, picor, ardor, presión o sensibilidad en el labio. Esta fase puede comenzar unas horas o incluso un día antes de que la lesión sea visible.

Es un momento importante porque los tratamientos antivirales suelen ser más eficaces cuando se aplican o se inician al primer síntoma del brote, según la indicación del profesional sanitario.

2. Aparición de ampollas

Después pueden aparecer pequeñas ampollas agrupadas, llenas de líquido, normalmente en el borde del labio o alrededor de la boca. En esta fase la lesión suele ser más evidente y puede causar dolor, tirantez o sensación de quemazón.

3. Rotura de las ampollas y formación de úlceras

Las ampollas pueden romperse y dejar una pequeña herida superficial. Esta fase puede ser incómoda y es una de las etapas con mayor riesgo de contagio, porque el líquido de las vesículas contiene virus activo. El virus también puede transmitirse aunque no haya lesiones visibles, pero el riesgo aumenta cuando hay ampollas o llagas.

4. Costra y cicatrización

Finalmente, la lesión se seca y forma una costra. Es importante no arrancarla, ya que hacerlo puede retrasar la curación, favorecer heridas e irritar más la zona. La mayoría de los herpes labiales se resuelven por sí solos en un periodo aproximado de dos a cuatro semanas, aunque el tratamiento puede ayudar a acelerar la recuperación en algunos casos.

Vaso, cubiertos, toalla pequeña y bálsamo labial neutro separados entre sí para transmitir la idea de no compartirlos durante un brote de herpes labial

Cómo se contagia el herpes labial

El herpes labial se contagia principalmente por contacto directo con la lesión o con la saliva de una persona que tiene el virus. Besar, compartir vasos, cubiertos, bálsamos labiales, toallas o utensilios de higiene puede favorecer la transmisión, especialmente durante un brote activo.

El contagio es más probable cuando hay ampollas, llagas o secreción visible, pero no es imposible cuando no hay síntomas. La Organización Mundial de la Salud señala que el virus del herpes simple puede transmitirse incluso en ausencia de signos visibles, aunque la contagiosidad es mayor cuando hay lesiones activas.

Durante un brote conviene evitar besar, compartir objetos que hayan estado en contacto con la boca y tocar la lesión. Si se toca accidentalmente, es recomendable lavarse las manos de inmediato. También se debe tener cuidado con el contacto con los ojos, ya que el virus puede causar complicaciones oculares.

Mujer al aire libre protegiéndose los labios del sol con un protector labial neutro

Factores que pueden activar un brote

El virus del herpes simple puede permanecer inactivo durante largos periodos. En algunas personas nunca vuelve a causar síntomas; en otras, los brotes reaparecen de forma ocasional o recurrente.

Entre los factores que pueden favorecer la reactivación se encuentran:

  • Fiebre o infecciones.
  • Estrés físico o emocional.
  • Cansancio intenso.
  • Exposición solar.
  • Cambios hormonales.
  • Frío, viento o irritación de los labios.
  • Bajada de defensas.
  • Procedimientos dentales o traumatismos locales.

No siempre es posible identificar el desencadenante exacto. Aun así, reconocer patrones personales puede ayudar a prevenir algunos brotes. Por ejemplo, si el herpes aparece con frecuencia después de tomar el sol, puede ser útil proteger los labios con fotoprotección adecuada.

Neceser limpio con bálsamo labial neutro, pañuelos, agua y una pequeña caja de medicamento

Opciones de tratamiento

El tratamiento del herpes labial depende de la intensidad del brote, la frecuencia de aparición, el estado de salud de la persona y el momento en que se empieza a tratar.

En brotes leves, puede bastar con cuidados locales para aliviar las molestias: mantener la zona limpia y seca, evitar tocar la lesión, no arrancar las costras y utilizar productos recomendados por el farmacéutico o el profesional sanitario.

En personas con brotes muy frecuentes, dolorosos o con riesgo de complicaciones, el médico puede valorar un tratamiento antiviral preventivo o pautas específicas para tomar al primer aviso de reactivación. Esta decisión debe hacerla siempre un profesional sanitario.

Qué no conviene hacer durante un brote

Durante un herpes labial activo es importante evitar conductas que puedan empeorar la lesión o facilitar el contagio. No conviene manipular las ampollas, arrancar las costras, cubrir la lesión con cosméticos no indicados ni compartir productos labiales.

Tampoco es recomendable besar a otras personas mientras haya síntomas, especialmente a bebés, personas con defensas bajas o personas con eccema intenso. En estos grupos, el herpes simple puede causar problemas más serios.

Si se usan lentes de contacto, hay que extremar la higiene de manos y evitar tocarse los ojos después de tocar la zona del herpes. Ante dolor ocular, enrojecimiento, sensibilidad a la luz o visión borrosa, se debe consultar con urgencia.

Mujer mirando sus labios en un espejo con gesto de duda, mientras sostiene un móvil para pedir cita médica

Cuándo consultar con un profesional sanitario

Aunque el herpes labial suele curarse sin complicaciones, hay situaciones en las que conviene consultar. Es recomendable pedir valoración médica si los brotes son muy frecuentes, si las lesiones son extensas, si no mejoran, si el dolor es intenso o si aparecen síntomas en los ojos.

También deben consultar las personas con sistema inmunitario debilitado, bebés, mujeres embarazadas con dudas sobre una infección activa o pacientes con dermatitis atópica importante. Mayo Clinic recomienda consultar si el sistema inmunitario está debilitado, si las lesiones no se curan en unas dos semanas, si los síntomas son graves, si los brotes reaparecen con frecuencia o si hay irritación ocular.

La valoración médica ayuda a confirmar el diagnóstico, diferenciar el herpes labial de otras lesiones de la boca y elegir el tratamiento más adecuado.

Conclusiones

El herpes labial es una infección frecuente causada habitualmente por el virus del herpes simple tipo 1. Suele evolucionar en fases: hormigueo inicial, aparición de ampollas, rotura de las vesículas, formación de costra y cicatrización. Aunque muchas veces se resuelve solo, puede resultar molesto y contagioso, sobre todo durante los brotes activos.

Reconocer los primeros síntomas, evitar el contacto directo durante el brote, no compartir objetos personales y consultar cuando las lesiones son frecuentes, intensas o persistentes son medidas clave para cuidar la piel y reducir el riesgo de transmisión.

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